Ay… la libertad

Saltar por un prado lleno de hierba mojada por la lluvia con la única compañía del viento. Pararse frente al mar, mirar al horizonte y dejar que la brisa y el sonido de las olas te envuelvan como una madre envuelve a su hijo. Mirar hacia las estrellas y darte cuenta de todo lo queSigue leyendo “Ay… la libertad”