Toc, toc, toc…

Ahora que estoy aquí, sólo en mi habitación, sin más acompañamiento que un programa de radio en el que el locutor no cambia un instante el mismo tono de voz, me acuerdo de aquella noche. Las gotas de sudor me empiezan a caer por la frente, aunque la sabia utilidad del cerebro de no recordarSigue leyendo “Toc, toc, toc…”

Visitante nocturno

-Papá, mamá, buenas noches -dijo Antonio. Antonio era un chico sencillo de 12 años, alto, pelo largo y rubio y con gafas, necesitaba dormir, todavía no eran más de las diez y media pero debía recuperar las horas de sueño perdidas durante los últimos días, en los cuales había tenido algunos exámenes y por tanto,Sigue leyendo “Visitante nocturno”