Un juego llamado tú

Qué fácil me lo pones cuando empiezas a recorrer mi pecho con tus dedos. Intento evitar sonreír a la vez que me grito a mi mismo «no caigas tan rápido», pero luego miro tus ojos, perdidos en quién sabe qué horizonte y no puedo evitarlo. Pensar en tu espalda, y yo besando cada uno deSigue leyendo «Un juego llamado tú»