Mis favoritos del verano (2022)

El verano es un buen momento para dedicarle tiempo al ocio. Bueno, casi que el mejor, aunque me da un poco de rabia que sea así. Vivimos vidas en las que vamos a mil por hora por nuestras obligaciones y dejamos poco tiempo a no hacer nada.

Con nada me refiero a nada, porque en esta sociedad en la que vivimos, la cual parece que nos obliga a ser productivos constantemente, cuesta desconectar del todo y vivir por vivir, cosa que necesitamos para no volvernos locos.

Debo confesar que este verano me ha costado un poco desconectar. Las mil incógnitas que tengo en la cabeza sobre mi futuro me han hecho estar siempre activo y no disfrutar el presente como me hubiese gustado. Pero bueno, sí que ha habido ciertos momentos y cosas que me han alejado del mundanal ruido (de mi cabeza) y hecho olvidar todo durante un ratito. Aquí te los presento:


Un lugar: San Sebastián

Cada año, a parte de las posibles escapadas puntuales que pueda realizar, mi pareja y yo hacemos un roadtrip durante el verano, lo cual nos ayuda a poner punto y a parte con lo que ha sido el curso y nos aleja de la realidad, permitiéndonos vivir más en la naturaleza y con nosotros mismos. Hace dos años viajamos por el sur-este de la península, tocando Alicante, Murcia y Almería; el año pasado lo hicimos por el norte, pasando por Cantabria, Asturias y, finalmente, Galicia; y este año hemos ido al Valle del Baztán, tocando también el País Vasco francés y esta ciudad, San Sebastián.

Lo cierto es que nos encantó. Empezamos comiendo en un pequeño bar, el Trikuharri. Busqué expresamente uno donde pudiésemos comer algunos pinchos, ya que se supone que es lo típico de la gastronomía local y acertamos sin dudar. Pedimos sidra y comimos tres pinchos (gamba con panceta, txistorra y chipirón), una ración de carillada y, de postre, tarta de queso. Todo estaba riquísimo y nos salió por el módico precio de 30 euros, por lo que la relación calidad-precio fue increíble.

Luego nos dejamos llevar por el encanto de la ciudad, caminando por sus calles sin prestar mucha atención al mapa. Empezamos por la playa de la Concha y, desde allí fuimos bordeando la playa hasta la catedral del Buen Pastor, que nos pareció monumental. A partir de ahí empezamos a callejear y nos adentramos de lleno en la ciudad, de las espectaculares vistas al mar desde cada punto de su extenso paseo marítimo; el encanto del barrio de pescadores, situado a los pies del monte Urgull; el bullicio en las calles estrechas y pintorescas del barrio viejo.

Desde luego, es una visita totalmente recomendable para realizar en un fin de semana. Nosotros la hicimos en un día y, quizá, nos hubiese gustado estar algún día más, ya que la ciudad da pie a dejarse llevar por sus calles y paisajes, tiene un encanto único que la ha convertido en una de mis ciudades favoritas del país.


Una película: Jurassic World (Dominion)

Me gusta mucho ir al cine y lo hago menos de lo que quisiera. Entre que mi economía muchas veces no me lo permite y que, en ocasiones veo muertos no hay películas que me motiven lo suficiente, termino yendo, como mucho una vez cada uno o dos meses.

A esta película le tenía muchas ganas. Siempre he sido un fan absoluto de esta saga y me habré visto sus partes docenas de veces, sobre todo la primera. Con su vuelta, allá por 2015, me ilusioné, ya que andaba algo cauto y me pareció divertidísima, aportando un aire fresco que necesitaba y con el punto nostálgico que hizo las delicias de más de uno, yo incluido. Con la segunda parte, El reino caído, me llevé una decepción brutal, pues me pareció una película totalmente desacertada, pues gran parte del metraje me hizo bostezar y había un montón de cosas que apenas tenían sentido (¿ese dinosaurio trepando por el tejado?)

Tras ese varapalo, con esta película tenía cero expectativas, lo cual siempre es positivo, muchas veces son las que arruinan un producto, más que el producto en sí. Me encontré una buena película, divertida aunque le cueste arrancar un poco. A partir de la media hora no hay un momento de descanso y te mantiene en una tensión adictiva, de la cual no sales hasta que termina. Además, la conexión con la trilogía original le da el chute de nostalgia necesario, sin excederse. La película se me pasó en un suspiro y la viví como un niño, lo cual es lo poco que le pido a un film: que me divierta y entretenga, que me haga alejarme por un rato del mundanal ruido. Desde luego, la considero un final más que acertado para esta nueva trilogía y, sinceramente, espero que la cierren aquí y no intenten hacer nada más, creo que el chicle ya se ha estirado demasiado.


Una serie: Alba

Debo reconocer que no soy muy de series. Como mucho me pongo alguna para mirar mientras desayuno, pero pocas consiguen picarme y mantenerme lo suficientemente interesado para estar enganchado y sentir la necesidad de ver el siguiente capítulo. Mucho menos hacer una maratón y ver unos cuantos capítulos seguidos.

Pero lo cierto es que esta serie, que podéis ver en Netflix o Atresplayer, lo hizo. Trata de Alba, una chica que va a veranear a un pequeño pueblo de la costa alicantina y es violada después de una noche de fiesta. Durante el transcurso de los capítulos, se narra cómo la chica intenta rehacer su vida a la vez que trata de buscar a los culpables de la violación (los cuales se saben desde el punto de vista del espectador).

La serie me pareció adictiva hasta el punto de pensar en ella en momentos en que no la estaba viendo. Se refleja muy bien el sufrimiento emocional que vive una persona que ha sufrido algo tan horrible, pero también su valentía y su deseo de querer desenmascarar a los culpables. Como espectador, empatizas en todo momento con ella y quieres que se averigüe quiénes son, que sufran por el daño que han causado. Además, éstos provienen de una familia muy poderosa por lo que se ven muy bien todos los trapicheos que se esconden tras una trama de poder, lo que está dispuesto a hacer la gente por mantenerse en un buen estatus.

Es cierto que creo que la serie se hubiese podido resolver de otra manera, con un final mucho más en alto y no con el pequeño embrollo que crean al final, pero eso no mancha lo buena que es la serie y cómo refleja la sociedad machista y patriarcal en la que todavía vivimos y con la que aún queda mucho trabajo por hacer.


Un concierto: orquestas de pueblo

Otros años era la tónica habitual, pero este verano no he ido a ningún concierto, ya que los que había cerca de mi pueblo no me atraían lo suficiente. Tengo ganas de recuperar el tiempo perdido en pandemia con el tema musical, pero este verano, con el roadtrip ya había hecho demasiados kilómetros como para desplazarme mucho por un concierto (cosa que quiero hacer por los grupos que me gustan y haré, por ejemplo, el próximo abril con Vance Joy, que actuará en Barcelona).

Pero algo que sí he recuperado este verano tras la pandemia son las fiestas de los pueblos y sus orquestas, las cuales quiero reinvindicar desde aquí porque me parecen una de las cosas más maravillosas del mundo. Este tipo de actuaciones me parecen totalmente infravaloradas cuando, en muchas ocasiones, realizan mejores actuaciones y tienen mejor puesta en escena que los cantantes originales.

Las orquestas hacen un trabajo brutal y me parece impresionante que sean capaces de estar 4 o 5 horas actuando, haciendo vivir el momento a los asistentes. A mí, por la parte que me toca, me hacen cantar a pleno pulmón, bailar cuando yo no lo suelo hacer y disfrutar con los amigos noches únicas. Y es qué, ¿quién no ha cantado Fiesta pagana a grito pelao a las cinco de la mañana junto a sus amigos? Me parece el mejor de los planes y una forma de hacerme vivir el momento, estar presente y olvidarme de todo.


Y con esto acabo. Espero que te hayan gustado las recomendaciones y me cuentes las tuyas. Al final, esto se trata de compartir y enriquecernos con las experiencias de otros. ¡Saludos!

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