Escriurem – Miki Nuñez (La canción de la semana XXVIII)

Hace tiempo que no me pasaba por aquí para traerte una canción y no podía permitírmelo. Me gusta demasiado esta sección, descubrirte temas nuevos y contarte mis experiencias a través de ellos, transmitirte lo que me hacen sentir y lo que tanto me dan. 

Y es que la música es eso: un regalo emocional que, cuando llega hasta lo más hondo, se queda para toda la vida. 

Bueno, antes de empezar, qué maleducado soy. Espero que estés bien, que estés también disfrutando de este frío que nos invade y que parece que intenta alcanzar hasta el último rincón de piel del cuerpo. A mí, personalmente, me gusta mucho. No el frío en sí, sino poder estar tranquilamente con quince capas de ropa encima con un café o un té bien caliente en las manos.  

Hoy vengo a hablarte de un temazo que remueve todos mis recuerdos y que me pone instantáneamente una sonrisa en la boca, que me ayudo muchísimo en su día y que siempre escucho con cariño. Hoy vengo a hablarte de Escriurem, de Miki Núñez.

Descubrí esta canción en mi primer día de trabajo en un colegio nuevo, a primerísima hora de la mañana y con el miedo de quien empieza por primera vez. No era mi primera vez trabajando como profe, eso ya había pasado meses antes, en otra escuela distinta. 

Aunque no salí del todo mal parado de aquella primera experiencia, no fue todo lo positiva que hubiese deseado. Lo cierto es que no llegué a conectar ni con los críos ni con el resto de profesores. Además, cometí muchos errores de novato, así que llegó un momento en el que, incluso, se me hacía bastante cuesta arriba ir a clase y, vaya, ahora no podía decir aquello de “Mamá, hoy no quiero ir a clase”. 

Durante la carrera de Magisterio te llenan la cabeza de ideas maravillosas sobre la enseñanza, como si un colegio fuese el país de la piruleta y todo fuese mágico e idílico. Nada más lejos de la realidad. A los niños hay que ganárselos y se debe trabajar cada día para que todo vaya medianamente bien. En esa experiencia fue medianamente bien, pero no todo lo que yo hubiera querido, tal vez porque yo tenía las expectativas muy altas o que en mi cabeza todo pintaba demasiado bien.

Así que allí estaba yo, en mi segunda experiencia como profe, asustado perdido por si, de nuevo, me pasaba como la primera vez y no todo iba como yo deseaba, con la vocecilla ya presente de que, tal vez, aquello no era lo mío. 

Y entonces, justo antes de empezar las clases, esta canción empezó a sonar por los altavoces de todo el colegio. Creo que lo hizo en el momento perfecto, justo en el instante en el que más necesitaba escuchar el mensaje que transmite esta canción.

Escriurem habla de vivir el momento, de la añoranza por aquellos días ya pasados en los que fuimos felices, incluyendo los momentos en que lo pasamos mal, en que todo no fue fácil. Y es que muchas veces vivimos la vida esperando que la felicidad va a estar a la vuelta de la esquina, y caminas y caminas deseando que llegue el momento y te olvidas del camino, de lo que vives, de los momentos que recorres durante la vida en los que, a veces, no te das cuenta de que estás siendo feliz.

El problema, a veces, es esperar más y olvidarte de las pequeñas cosas.

Lo malo es que acaba llegando el día en que añoras esas pequeñas cosas y te das cuenta de que no vuelven.

Durante esa mañana de enero en que yo esperaba angustiado a que mis nuevos alumnos/as entraran en clase, escuché ese «escriurem que no tot va ser fàcil» y me di cuenta de que era cierto, que no todo iba a ser fácil, que la vida no era fácil, pero no por ello deja de ser bonita. Al final, este viaje es un recorrido de altos y bajos en el que lo importante es vivir cada detalle y entender que no hay luz sin oscuridad, que todo es una amalgama de grises en que lo importante es la visión que tengas tú de ellos. Entendí que aquello era una oportunidad de volver a empezar y reencontrarme con la enseñanza, con lo que siempre había querido ser.

Me di cuenta de que el problema con la educación eran mis expectativas respecto a ella, que quien se tenía que reinventar era yo.

No creáis que todo esto se me ocurrió en los tres minutos que dura la canción, pero ese subidón que da el estribillo me dio a mí el empujón necesario para afrontar ese primer encuentro, me hizo darme cuenta de que no todo iba a ser fácil, pero que debía luchar por lo que quería y disfrutar del camino.

Definiría esta canción como reconfortante, un tema cálido que te abriga y te abraza en todo momento. A mí me transmitió la fuerza de que debía seguir, disfrutar del momento, del tiempo vivido. Miki, en la letra en su conjunto, habla de una relación, de los momentos pasados con esa persona, el despertarse y mirarla sin ser consciente de que eso algún día iba a acabar, que algún día añorarías ese momento.

¿Cuántas cosas vivimos sin saber que algún día ya no serán igual?

La canción te susurra en todo momento, te da la mano y te acompaña como si fuese un paseo tranquilo en la montaña o a la orilla del mar. Luego narra que aunque todo haya acabado entre vosotros, siempre nos debemos quedar con lo bueno, con aquellas miradas a escondidas, tímidas, de las primeras veces, con las canciones que cantasteis a plena voz o a susurros.

Y al final, con eso nos debemos quedar, a pesar de la añoranza, a pesar de pensar tanto en todo aquello que ya jamás será, siempre hay cosas buenas que se quedarán con nosotros y que nos acompañarán en todo momento.

La añoranza siempre debería ser en positivo. No deberíamos querer volver al pasado porque pensamos que fue mejor, sino mirar hacia delante permitiéndonos recordar lo bonito que vivimos.

Las canciones de Miki son el buenrollismo hecho música, desde ese que te hace subirte a los cielos cuando estás de bajona hasta ese que, simplemente, te da un abrazo cuando más lo necesitas. Es un artista que aún tengo a medio descubrir porque no es el estilo de música que suelo escuchar, pero desde aquí os recomiendo canciones como Sin noticias de Gurb, Celébrate, Me vale o No m’ho esperava.

Desde luego, estoy deseando verle en concierto, pues tiene pinta de tener una fuerza brutal en el directo y llenar el escenario con una energía tremenda, de ser un cargador de pilas para todos los estados de ánimo. Y oye, artistas así en estos tiempos de pandemia que nos están dejando secos a nivel emocional, vienen muy bien.

Con esto te dejo, espero que tengas una estupenda semana y no dudes en contarme qué estás escuchando últimamente, siempre tengo el anhelo constante de descubrir mucha y buena música.

Nos leemos 🙂


Nacido en 1996 (Terrasa, España), Miki Núñez estudió música desde que era un crío, ya que sus padres insistieron para que adquiriera los fundamentos musicales y pudiera tocar instrumentos como la guitarra y el piano. Esa formación musical, que compatibilizaba con los estudios universitarios, ha sido vital en su paso por el talent ‘Operación Triunfo’, en el que quedó en sexto lugar, a las puertas de la final. Miki Núñez es un artista versátil que atesora una amplia experiencia en el ámbito de la música. Desde hace años lidera el grupo de versiones Dalton Bang, formado junto a sus mejores amigos cuando todavía iba al instituto. El sexteto influido por la pujante escena mestiza catalana, pero también por el soul, el ska, el reggae o el pop latino lleva casi una década trabajando y se ha especializado en los conciertos festivos, en los que predomina la descarga de energía y la conexión con el público.

Hasta el momento ha publicado 2 discos:

Amuza, publicado el 13 de septiembre de 2019.

Iceberg, publicado 20 de noviembre de 2020.

Vía Miki Núñez y Wikipedia


LETRA

Un nou dia ha començat, em llevo al teu costat, respires lentament
Un nou dia t’ha abraçat, et lleves i no saps que enyorarem aquest moment.
Les casualitats són les que ens han portat a viure aquest present
Que jo no en sóc conscient
Si m’esperes allà fora et cantaré.

Escriurem que tot no va ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem amb els dies regalats
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser
Escriurem que tot no va ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem caminant per les estrelles
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser.

I ara que tot ha acabat, que no et tinc al meu costat et sento diferent
Amago en un calaix les mirades d’amagat, les cançons que em vas cantar
Són les que vull cridar
Si m’esperes allà fora et cantaré

Escriurem que tot no va a ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem amb els dies regalats
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser
Escriurem que tot no va ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem caminant per les estrelles
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser

T’escriuré que sí que va ser fàcil
T’estic cantant la nostra història en un paper
Marxaré recordant tots aquells dies
I amb el sonriure que tu sols sabies fer

Escriurem que tot no va a ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem amb els dies regalats
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser

Escriurem que tot no va ser fàcil
Cantarem la nostra vida en un paper
Marxarem caminant per les estrelles
I amb el somriure dels que ja no hi puguin ser

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