Noche sin título

Podría marcharme.
Ahora que ya no queda nadie.
Ahora que hay tanto silencio que me ensordece y me agobia, me pierde.
Ahora que tan solo quedan ecos de lo que fue.
Pero sobre todo de lo que no fue.

Podría marcharme.
Ahora que el coche está lleno de ropa y vacías de recuerdos, tal vez ninguno.
Ahora que ya no queda nadie que pregunte la hora de vuelta, ni dónde estaré, ni decirme que tenga cuidado.
Ahora que ya he perdido toda esperanza.

Podría marcharme.
Y esta vez sin peros en la historia.
Empezar a andar y recorrer un camino distinto al que nunca debí empezar.
Parar en quién sabe dónde.
Ser feliz, al fin y al cabo.
Porque al final, todo se reduce a eso.

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