Existencia

Hola. Sí, te hablo a ti, que me estás leyendo, que atrapas cada letra y la procesas, que fotografías cada instante y lo haces nuestro.

Te hablo, y ni siquiera sé si existes.

Tú, que quizá estés en un rincón apartado del mundo, esperándome.

Tú, que algún día dormirás abrazada a mí, esperando que no salga el Sol.

Tú, que piensas en mí y ni siquiera sabes si existo.

A ti, que te quiero sin conocerte, que te sueño y no sé tu nombre, que te olvido sin siquiera haberte recordado.

A ti, que estás mirando esta misma estrella que me dice que estás ahí, que ella te está viendo, la única que sabe que nos pensamos uno al otro.

Que te quiero.

Que te pienso.

A ti, que aún no sé quien eres.

En verdad es mágico, ¿no? Tener la certeza de que aún no conoces a esa persona que te va a cambiar la vida, esa persona que está por llegar, la que te encantará escuchar reír y odiarás atrapar cada lágrima. Tener la certeza de que ahora, en este preciso instante, mientras yo escribo estas líneas de locura, tú, Ella en mayúscula, está en alguna parte, y que solo es necesario estar en el momento justo y en el lugar adecuado para encontrarla.

Y dejar de pensarla para darle un abrazo que dure toda la vida, tener la certeza de que lo que tanto buscabas está entre tus brazos.

Y cierras los ojos. Descansas.

Queda poco tiempo…

Falta menos para ese instante…

Solos tú y yo…

Pasar de la nada al todo…

Te hablo, y ni siquiera sé si existes.

Me hablas, y ni siquiera sabes si existo.

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