Toc, toc, toc…

Ahora que estoy aquí, sólo en mi habitación, sin más acompañamiento que un programa de radio en el que el locutor no cambia un instante el mismo tono de voz, me acuerdo de aquella noche. Las gotas de sudor me empiezan a caer por la frente, aunque la sabia utilidad del cerebro de no recordar […]